Porque los amigos se conocen en las buenas... solo un amigo es capaz de reír contigo… acompañarte en tus alegrías… ser parte de tu vida… regalarte momentos… compartir espacios de tiempo… vivir vidas enteras en instantes…
Esos son los amigos… y no los que se conocen en las malas… en las malas podemos encontrar mucha gente que conmueve por el dolor ajeno, que le da por regar lástima. Cualquiera se atrevería a ir a un velorio, pero poca gente te acompañaría en un momento importante de tu vida…
De que servirá el que la gente vaya en la desgracia si solo ahí aparece…
De nada…
Aparecer en la desgracia solo alimenta el ego de las personas que quieren demostrar que son buenas personas.
Por ello hubiera sido mejor no verte, porque no puedo pedirte que te vayas, pero es gratamente incómoda tu presencia…
Ahora que puedo verme ahí acostado en esa caja, me gustaría decirte adiós, pero no el adiós de alguien a quien no vas a ver en mucho tiempo, sino el adiós de alguien que te dejó de conocer hace años, un adiós que no olvida, que no perdona, que no sana y mucho menos reconcilia. Me gustaría decirte el adiós que da vida a la huida. Pero que mas da…
Ahora ahí esta mi cuerpo, acostado, con muchos hubieras, con mil porqués… con gente que llora y uno no entiende las razones, contigo haciendo acto de presencia tratando de ofrecerme unos momentos, y vaya que esa decisión ha llegado a mala hora…
Ahora que los veo quiero quedarme aquí, pero se que este dolor tiene que acabar para mi familia… a mi gente solo les pido que se cuiden…
Ahora si me pidieran un consejo, la verdad no les diría ninguno, porque si en vida jamás fui ejemplo, ahora frío soy una advertencia, ahora por los recuerdos creo que soy un consejo bien dado de algo malo, pero ahora que mas da… siempre me he creí una persona interesante…
“… en este ultimo momento… donde no queda tiempo.. para decir siquiera… te voa hechar de menos…” (a. sanz)